Y me ha dado mucha pena. Porque ya me he leído todos sus libros (aunque el último he de reconocer que no me enganchó) y ya no voy a poder leer ningún libro suyo por primera vez.
Lo descubrí por pura casualidad. En la librería Altair. Yo ese año me quería ir a Africa de viaje, concretamente a Etiopía, en plan aventura. Y me fui a Altair a comprar todo lo que encontrara relacionado-con, y me compré una joyita: El Emperador.
Me enganchó. A partir de ese momento, empecé una de mis cruzadas obsesivas para leerme todo lo que tuviera publicado. Fueron cayendo todos los demás: La guerra del fútbol, Ébano (el que más me gusta), El Imperio… Sus ensayos, sus artículos.
Creo que era un buen hombre. Y un cachondo mental, que se reía de sí mismo (aborrezco a la gente que se toma demasiado en serio). Para escribir así, y para escribir sobre lo que él escribía, hay que serlo.
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jueves, 25 de enero de 2007
martes, 23 de enero de 2007
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